Los atracadores se hicieron pasar por 'policías de civil' para quitarle su argolla de matrimonio.
Hemos vivido durante muchos años en Chapinero, pero hasta el 27 de julio tuvimos clara la dimensión de la inseguridad que nos ahoga en Bogotá.
No sé cómo llamar a los tipos que embaucaron a mi mamá -una señora ya mayor- para quitarle su argolla de matrimonio en la carrera 13 con calle 57, a las 11 de la mañana.
Primero se le acercó un hombre, preguntándole por una dirección que ella dijo no conocer; luego se le aproximó un tipo, dizque 'policía de civil', para decirle que a raíz del Mundial Sub-20 ellos trabajaban de civil, para 'proteger a los ciudadanos'.
El hombre le preguntó a mi mamá si tenía factura de la argolla, y obviamente ella dijo que no porque era su anillo de matrimonio desde hace 50 años.
El tipo le dio la instrucción de que se la quitara y le dio un esfero para que anotara personas que la conocieran.
El esfero tenía una sustancia que la atontó, afortunadamente poco. Después ellos se fueron diciéndole que ya volverían para corroborar la información.
El asunto es que ese sistema de hacerse pasar por policías de civil también lo vivió mi hijo.
Un día salió de clase cuando se percató de que lo estaban siguiendo; el tipo le pidió que le dejara ver su morral porque según él tenía droga.
Mi hijo no le creyó y siguió su camino, pero el hombre insistía diciendo que era un policía de civil, y que si no le obedecía lo iba a requisar en el CAI de la calle 60 con carrera Séptima.
Él respondió, sin ningún temor, que fueran allá para cumplir con la requisa, pero el tipo desapareció.
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