martes, 9 de agosto de 2011

'Cantinflas', el creador del arte de hablar sin decir nada

Mario Moreno, el mexicano que alcanzó la inmortalidad, cumpliría 100 años el 12 de agosto.

Aunque falleció en abril de 1993, de un cáncer pulmonar, "el Chaplin hispano", Mario Moreno 'Cantinflas', se mantiene presente en la programación de las cadenas de televisión en español (Citytv, 10:20 a.m., de lunes a viernes) y en la memoria colectiva latinoamericana.

Y es que si existe un ícono mexicano que haya traspasado fronteras y culturas a través del cine, ese es 'Cantinflas', el pícaro 'peladito' de principios del siglo pasado, que llenó de risas las salas de cine de todo el continente.

Mario Fortino Alfonso Moreno Reyes, nacido en un hogar humilde (fue el sexto de una familia de 12 hijos), en Ciudad de México, el 12 de agosto de 1911, popularizó su personaje en decenas de películas, a partir de las cuales llegó a ser el actor mejor pagado del mundo en la década del 50.

'El Mimo de México', como también se le conoce, obtuvo la gloria vestido de un "don nadie", de gabardina raída, pantalones descaderados, un trozo de lazo en vez de cinturón, un sombrerito varias tallas más pequeño y con apariencia de barquito de papel, y un bigote que le hacía parecer como que tenía la boca entre comillas.

Empezó a dar forma a su personaje en escenarios populares, a escondidas de sus padres, en carpas circenses y teatros de Ciudad de México, a los que llegó tras haber pasado por el Ejército y trabajado sin éxito como boxeador en Estados Unidos.

Luego de buscar el éxito con trucos callejeros y con sus habilidades lingüísticas, salta al cine en 1936, a los 25 años, con No te engañes corazón, una cinta que pasó sin pena ni gloria. Cuatro años más tarde estrena Ahí está el detalle, que lo popularizó entre el público internacional.

Del blanco y negro al color

El paso del cine en blanco y negro al tecnicolor le tomó por sorpresa, pero lo aprovechó y surgió "el Cantinflas de la moraleja, el consejero de familia y el terapeuta social", publicó el diario ABC en el editorial que le dedicó después de su muerte.

En sus producciones, narraba en tono juguetón las realidades de su país, con los cambios sociopolíticos y culturales que se sucedieron a partir de los años 30.

Con el nuevo formato, filmó alrededor de 20 éxitos de taquilla, entre ellos El padrecito (1964), Su excelencia (1966) y El barrendero (1981).

También protagonizó La vuelta al mundo en ochenta días, en 1956, con la que conquistó Hollywood, al lado de luminarias como Elizabeth Taylor y David Niven. Así, empezó a ser considerado una estrella de la gran pantalla.

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